UN LLAMADO A RESCATAR LA INDUSTRIA EQUINA POR ÁNGELA OCHOA

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UN LLAMADO A RESCATAR LA INDUSTRIA EQUINA POR ÁNGELA OCHOA

Ángela Ochoa Buitrago
Juez Nacional de Fedequinas
Directora ejecutiva de Asoarabes

(Agronegocios, Periódico La Republica miércoles 22 de agosto 2.018)

La incertidumbre política de los últimos meses afectó también a la ganadería colombiana en todas sus especies.

La inversión en tecnología, en importación de nuevos reproductores y hembras, en semillas de pasto mejoradas, etc., se vio si no paralizada por lo menos reducida en espera de los resultados electorales.

Con el triunfo del Dr. Iván Duque se abre una luz de esperanza para los propietarios de fincas que esperan recuperar la seguridad jurídica para sus predios que se veía tambalear con las promesas de gobierno de algunos candidatos presidenciales.

En los próximos 4 años los ganaderos esperan recuperar, con el apoyo de gobierno, los inventarios de ganados que han sido drásticamente reducidos, incrementar el número de vientres que lamentablemente se enviaron a sacrificio dificultando notablemente la producción de terneros para engorde disponibles en las zonas que fueron por tradición proveedoras.

Las agremiaciones y por ende las asociaciones de ganados fueron directamente afectadas por la situación descrita: la deserción de socios, la reducción de ejemplares puros que se registraron, la merma en las inscripciones de ejemplares y de público asistente a las exposiciones de la mayoría de las razas fue un denominador común en los últimos años.

Si eso sucede en las razas bovinas que proveen insumos importantes como carne y leche que obligan si o si al gobierno a apersonarse del tema, la situación para las asociaciones de caballos es aún más crítica.

A diferencia de cadenas productivas del Ministerio de Agricultura que generan fondos poderosos con ingresos por cada litro de leche que se vende o por cada kilo de carne que se comercializa, cadenas como el aguacate, el coco, oleaginosas etc., que adicionalmente al consumo interno ya tienen importantes ingresos por exportaciones, la Cadena Equina, Asnal y Mular aparentemente no produce un insumo que sea atractivo para que el gobierno se decida a apoyarlo de manera contundente.

A las asociaciones equinas les es difícil por no decir imposible tocar las puertas del ministerio solicitando apoyo para cumplir sus objetivos de fomento, investigación, promoción, mejoramiento y exposición de los caballos de las diferentes razas. Sin embargo, si bien nuestras asociaciones no generan como las anteriores un producto concreto, la Cadena Equina provee un argumento irrefutable por el cual es importante que el gobierno empiece a vernos con mejores ojos.

En un país con tradición agropecuaria, donde el desplazamiento obligado de campesinos a las ciudades es masivo, donde el desempleo es uno de los mayores problemas a solucionar para el próximo gobierno, la equina es una industria que no solo ocupa mano de obra calificada, veterinarios y profesionales, genera miles de puestos directos para palafreneros, amansadores, presentadores, herreros entre otros, sino que además son muchos los empleos indirectos que genera en rubros como transportadores de caballos, productores de heno, concentrados, medicamentos, talabarteros, sin mencionar el ejercito de personas que viven de recorrer las exposiciones del país vendiendo informalmente ponchos, aperos, entre otros insumos básicos de la actividad caballista, actividades que proveen de sustento a miles de familias colombianas.

En la actualidad el territorio nacional cuenta con un censo estimado de alrededor de 2.000.000 de ejemplares (fuente Dr. Marcelo Cepeda ICA), si el gobierno entrante no hace algo por apoyar a las asociaciones equinas estimulando la industria de los caballos, todas esas personas van a quedar cesantes en la calle engrosando la ya abultada lista de desempleados.

Por eso este artículo es un llamado al Dr. Iván Duque y su nuevo equipo de gobierno en el Ministerio de Agricultura para que apoye a las asociaciones nacionales de caballos: Asoarabes, Fedequinas, Asoibéricos, Asociación de Tiro Pesado, Asociación PSI y demás, para que nos facilite temas puntuales como el mejoramiento genético a través de políticas razonables de importación de semen equino; hoy en día es una proeza inalcanzable por los procedimientos y términos complicados, en la que en la casi totalidad de los casos los interesados terminan por desertar en este propósito, negándole a las razas la posibilidad de elevar el nivel de sus nuevos productos, única opción viable de mejoramiento ante la imposibilidad de importar reproductores y yeguas de alto nivel por el precio actual del dólar y demás monedas extranjeras; que el gobierno facilite el acceso al patrocinio con sus instituciones oficiales en la realización de exposiciones, congresos, cursos de capacitación y promoción que nos permitan financiar las asociaciones y mostrar al público que los caballos son tan versátiles que ofrecen posibilidades de deporte, turismo, trabajo agrícola, medio de transporte en zonas lejanas, equinoterapia, cría y exposición, entre otros usos.

Que nos ayude a abrir nuevos horizontes a otros países para la exportación de nuestros caballos a mercados como por ejemplo Europa, Argentina y Brasil, que si bien están interesados en adquirirlos, a la fecha necesitamos enviarlos vía Estados Unidos porque no existen tratados comerciales entre Colombia y esos países que incluyan la industria equina entre sus beneficiarios.

Los pocos mecenas que se embarcan en la empresa maratónica de exportar ven con tristeza como por ejemplo sus caballos colombianos (a pesar de haber sido declarados por la ley 1842 del 14 de julio de 2.017 “Raza Oficial Colombiana y Patrimonio Genético de la Nación”) llegan a esos destinos como productos de origen norteamericano por el puerto de embarque del que salieron. Que nos apoye en proyectos académicos para capacitar la mano de obra involucrada como el que hoy avanza entre la Universidad Sergio Arboleda y Fedequinas, para que con la asesoría del SENA se creen normas de competencia en oficios como manejo y adiestramiento.

Necesitamos muchas más alternativas de financiación para las asociaciones y sus miembros, difusión de las actuales líneas de crédito de Finagro con ampliación de sus beneficios.

En fin, si seguimos como vamos, tristemente varias asociaciones equinas tendrán que cerrar sus puertas y con ello terminar un capitulo que está en el ADN de cada ganadero colombiano. Los vientos de prosperidad y seguridad que soplan con el nuevo gobierno refrescan las ilusiones de cientos de criadores y propietarios de caballos que tienen su fe puesta en el apoyo a la producción equina del Presidente Duque y su Ministro de Agricultura, caballos colombianos a cuyo lomo se escribió buena parte de la historia de nuestro país.

Ángela Ochoa (Foto de archivo)

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